martes, 10 de septiembre de 2019

Mamitis.

Siempre he sabido que V es el amor de mi vida. Lo que aún no sé es cuándo dejara de serlo.

Hoy, mientras revisaba las cartas que le escribí… no pude dejar de sentir nostalgia… y no sólo por ella, sino por mi. Por el yo que era capaz de tomar ese torrente de sentimientos y emociones, y transformarlo en palabras sobre un papel ¡Verga! Extraño eso.

Extraño sentir las emociones a flor de piel, el deseo incontenible de dejarme arrastrar hacia el romanticismo de la forma más idiota posible… Y por supuesto que es una especie de deseo infantil. Es igual al deseo que siento de despertarme el 6 de enero en una casa con adornos navideños y con olor al pino que yace en la sala, debajo del cual hay cajas y cajas de regalos que son todos para mi (soy hijo único).

Es igual al deseo de regresar a casa de mi mamá… abrir el refrigerador y encontrar algo delicioso y recién cocinado. Sentarme a la mesa, sin siquiera tener que cocinar, y que mi mamá me sirva la comida que yo quiero, pero que también me obligue a comer verdura o sopa. Extraño muy cabrón la sensación de “hay alguien que me cuida”, porque saber eso, me hacía sentirme bien, tranquilo, contento. Me hacía sentir que, sin importar lo difícil de la semana anterior… o del año anterior, de algún modo mágico, todo iba a estar bien ahora, porque yo ya estaba de regreso, bajo el amparo de mi mamá… A pesar de todo, siempre supe que, mientras yo la tuviera a ella, -y aunque pasara meses sin verla- todo lo demás, tarde o temprano, de un modo u otro, iba a estar bien.

Tuve que encontrar el estoicismo, la filosofía, y devorar libros sobre mindfulness y psicología. He tenido que crecer y convertirme en un hombre, porque cuando ella murió, supe, por primera vez en la vida, que no quedaba nadie que pudiera rescatarme. Nadie que pudiera rescatarme del mundo, pero más importante: Nadie que pudiera rescatarme de mi mismo.

Ella era la única que sabía como.

La extraño más de lo que quiero creer. 



lunes, 5 de agosto de 2019

La religión ha muerto. Larga vida a la religión

Nos guste o no (a mi me gusta) las religiones del mundo están muriendo. Vivimos en una era de “transparencia involuntaria” en la que es extremadamente difícil ocultar las grandes verdades del mundo. Si bien, aún existen, y seguirán existiendo miles de misterios y enigmas en el universo; nuestra historia (desde que tenemos registro de ella como tal), es un libro abierto, al alcance de cualquiera con la suficiente curiosidad como para buscarlo.

El día de hoy, ningún pastor, rabino o cura puede obligarte a aceptar una “verdad”, porque el día de hoy, puedes sacar el smartphone y decirle al padrecito: “mire, usted está equivocado… violar niños SÍ está mal”, te puedes convertir a cualquier otra religión que te acomode mejor. O peor aún: puedes echarte un clavado a google y ver que los esquizofrénicos y los fanáticos religiosos comparten muchos rasgos, como escuchar voces… y de esas 3 simples formas, hoy, cualquiera puede refutar los 3 argumentos básicos de cualquier creencia religiosa: el argumento de autoridad, el de tradición y el de revelación.

Sin embargo, en esta ocasión, damita, caballero, no vengo a decirle por qué la religión es pura mierda (¡que, vaya que lo es!) sino a abordar un tema mucho más interesante: Ok, la religión, como la conocemos, está destinada a desaparecer… ¿Qué viene después?

Hoy, tras casi 2 mil años de la caída de Roma, nuevamente tenemos un movimiento filosófico significativo, que retoma las grandes preguntas indescifrables del universo, no para dar una respuesta definitiva, sino para hacernos conscientes de lo importante que es seguirnos formulando más y más preguntas relevantes.

Dicho abordaje sobre ideas tan viejas como la humanidad es el clavo en el ataúd, que, irrevocablemente acabará con las prácticas religiosas como las conocemos hoy en día, porque en una sociedad tan abierta y con tantas verdades al alcance de cualquiera, insistir en un dogma al estilo de las grandes religiones judeo-romanas, es una vil y llana necedad… pero además, por primera vez en siglos: es una elección. Hoy tú puedes elegir no ir a misa, y nadie te va a quemar en la hoguera por ello. (a menos, claro, que vivas en algún país con ley Sharia).

Esta inminente desaparición de la práctica religiosa hace que surjan nuevas dudas: ¿Y la moral? ¿y las costumbres? ¿A qué nos vamos a encomendar cuando necesitemos “ayuda divina”? ¿a quién le vamos a rezar? ¿A quién le vamos a agradecer? Y la respuesta a todo eso, es muy simple: No lo sé.

Pero lo que sí sé, es que este “resurgimiento” de la filosofía moderna, no es una casualidad; por el contrario, justamente es la contrapropuesta con la que, una humanidad cada vez más evolucionada y consciente, está afrontando esas grandes preguntas universales. Como ya vimos en párrafos anteriores, vivimos en la era de la post-verdad, en la que ya nada se puede ocultar, por eso las religiones (que se basan en la manipulación deliberada de la realidad) ya no pueden subsistir, pero también por eso mismo, lo que sea que las sustituya, tendrá que ser algo totalmente diferente a lo que hemos tenido en la historia. Tendrá que ser un sistema filosófico-moral, que no de cabida a la farsa ni al engaño, sino única y exclusivamente a la verdad… y al hacerlo, deberá reconocer que “la verdad” ni siquiera existe, sino que es sólo un concepto subjetivo.

El sistema que reconozca a la verdad como algo “intangible” y subjetivo, será una evolución brutal sobre los dogmas actuales, basados, en su mayoría, en la idea de que “Existe una verdad única e irremplazable, y cuando te entregues por completo a ella, serás feliz / te irás al cielo / alcanzarás el nirvana”; por el contrario, nuestro nuevo paradigma “religioso” se convertirá en un paradigma “filosófico” en el cual, cada individuo sea capaz de entender la importancia de desarrollar mente y espíritu, en el que cada uno sea capaz de hacerse responsable de sí mismo, de su propio destino y de su relación con el entorno.

Sam Harris tiene una disertación increíble sobre cómo abordar la “espiritualidad” desde una perspectiva completamente laica, e incluso sugiere que, contrario a lo que se piensa, la ciencia SÍ es capaz de responder preguntas morales.

En conclusión, en la era de las redes sociales; la filosofía, la ciencia, la tecnología y la moral, no sólo vuelven a ser relevantes, sino que además, comienzan a entremezclarse entre sí, de formas que nuestro mundo no había visto antes, y eso nos da un excelente pretexto para revisar a las grandes mentes de la historia como Platón, Séneca o Marco Aurelio, pero también de adentrarse en la “nueva filosofía” y la “nueva ciencia” de la mano de los que tal vez serán considerados como las grandes eminencias de nuestra época, como: Sam Harris, Stephen Hawking o Alain de Boton.

miércoles, 19 de diciembre de 2018

En la Nápoles

El poli de la entrada se me queda viendo. Me conoce bien, hemos platicado trivialidades varias veces, está acostumbrado a verme por aquí. Se acerca (seguramente para “correrme” de la unidad), y su expresión al ver mi rostro me hace entender que me veo tan mal que como me siento.

Este lugar me hace sentir extraño. Para un chico de Ecatepec, es extraño ver una unidad habitacional con pasto, sin rejas ni alambre de púas sobre el portón, aunque en la Nápoles sea lo más común. Cada que vengo, no puedo evitar sentir el ferviente deseo de pertenecer a esto. De, algún día, llegar por la noche a una casa que tiene pasto y jardín a la entrada, en vez de alumbrado público inservible y la necesidad de estar alerta a cada paso.
Me gusta venir aquí, y lo hago seguido… y a veces lo odio.

Ésta, en la que estoy, es “mi banca”. La elegí porque está a la vuelta de la entrada del departamento al que vengo, desde aquí puedo ver si alguien de ahí llega o se va; pero mi presencia no se nota desde adentro.

Como siempre llego antes de lo acordado y además siempre me hacen esperar de más, un día decidí traer un buen libro conmigo, y encontrar un lugar tranquilo para leer mientras espero. Así encontré esta banca que me ofrece tranquilidad y comodidad, pero en la que mi presencia es imperceptible para quien vive en esa casa.

Quien vive en esa casa…

Son las 11 de la noche, y mi camino de regreso a Ecatepec se vuelve más complicado con cada segundo que desperdicio aquí sentado… pero es que no puedo levantarme… es decir: puedo, pero ¿Qué caso tiene? ¿Qué caso tiene preocuparme porque no me asalten esta noche? ¿Qué caso tiene buscar una forma de llegar a casa? ¿Qué caso tiene cualquier cosa sin ella?

No logro descifrar si la expresión en la cara del poli fue de lástima o de empatía, pero se detuvo por completo y regresó a su caseta sin decirme nada ¿Estaré llorando?

La primera vez que entré a esta unidad, me regocijó la idea de que, en el futuro, la visitaría muchas veces más. Pero hoy sé que no voy a volver a pisarla nunca más… tal vez por eso estoy extendiendo lo más que puedo estos segundos de amarga agonía.

Siempre supe que lo nuestro no iba a durar. Era demasiado perfecto. Tú eras perfecta… y en mi casa me enseñaron que si algo era demasiado bueno para mí, entonces no lo merezco.

También supe que no iba a durar cuando me decías que no tocara tu puerta, sino que te esperara afuera, o cuando, al regresar a dejarte, preferías entrar sola a tu casa… sabía que me ocultabas de tu familia ¿Te daba pena que vieran al wey con que andabas? ¿Lo hacías para protegerme de sus críticas? No lo sé y no me importaba. Te amaba de una forma tan pendeja, que me valía verga el motivo que tuvieras, mientras pudiera verte, acariciarte, y detonar esa pinche risa encantadora que me convertía en el más imbécil chango amaestrado.

Te di todo lo que me dejaste darte… porque yo por ti habría dado mucho más. Habría dado todo lo que tengo y también lo que no tengo…

Pero a pesar de todo lo que di, tú no eras para mí. Sentado en esta banca donde tantas veces esperé por ti, me doy cuenta de que nuestros caminos no se cruzaban de la forma en que yo deseaba forzarlos… que ni yo te podía hacer reír tanto, ni tú podías darme lo que yo desesperadamente deseaba de ti. Entendí que un día te vas a enamorar como yo me enamoré de ti, y qué vas a forjar una relación estable y amorosa… pero que no va a ser conmigo.

Y lo sé, y lo entiendo, y siempre lo supe, te juro que sí.

Y también te juro que, a pesar de que tú no me amas, y a pesar de que odio la forma tan brutal en qué estoy dispuesto a humillarme y darte hasta lo que no tengo… permanezco en esta banca a altas horas de la noche con la cara empapada en llanto, porque lo que más deseo en el universo en este instante, es verte salir por esa puerta y que te sientes junto a mi, me abraces y me digas “yo a ti también”

miércoles, 8 de agosto de 2018

Me caga. Me encanta.

Me caga...
y me encanta...
Abrazarte clandestinamente y con cuidado, como un gato que acecha a su presa en absoluto silencio, para evitar que escape y jamás la vuelva a encontrar. Me caga quedarme con estas ganas... Y me encanta.

Me caga porque mi lado más animal, no me perdona la cautela con que me acerco a tus besos, me caga sentir el momento exacto en que tu cuerpo te traiciona, y me muestra que tienes exactamente las mismas ganas que yo... Me caga saber que tus ganas y mis ganas se miran fijamente detrás de nosotros, que se anhelan el uno al otro y que a veces están tan, pero tan cerca, que casi se pueden tocar... y que tú y yo, somos sus carceleros.

Y me encanta. Me encanta tenerte a escondidas, conocer el sabor de tus labios prohibidos, saber que este "casi" te encanta tanto como a mí.

Me encanta que me digas "necio"... Y me encanta este juego del "y qué tal si..."

viernes, 13 de marzo de 2015

Paisaje

Te me antojas. Y no sé de qué otra forma decirlo. Te me antojas como una crepa de Nutella con un café bien cargado. Así de dulce y así de oscuro. 

Te me antojas entre risas. Entre sonrisas y perversiones juguetonas. Envuelta en tu outfit de "niña bien" y entre besos de tus deliciosos labios.

Se me antoja acariciar tu pelo, mirar tu sonrisa, tocar los hoyuelos de tus mejillas y deleitarme con tu caótica, y divertida risa. 

Te me antojas mal.

¡No te acerques! No te alejes. Sólo quédate ahí. Déjame fantasear con tu dulzura entre mis dedos y tu mirada clavada en mis ojos. Temo perder el foco si te acercas. Temo perder la esperanza si te alejas. 

Mis miedos se abalanzan sobre mi cuando me doy cuenta de que te me antojas muy cabrón. Y no porque te me antojes, y no porque tema al ridículo o al rechazo. No le temo a los miedos pendejos que temía en la adolescencia... O bueno, sí. 

No le temo al hecho de que me encantaría coger contigo. Le temo al hecho de que coger, no es lo único para lo que te me antojas.

martes, 24 de febrero de 2015

Tarde de sol.



Nos subimos a una vieja camioneta de tu tío ¿
o tía? no recuerdo. Y manejamos a lo vil pendejo por... ¿Horas? tampoco recuerdo.

Lo que recuerdo es el sol entrando por el parabrisas y pegando de lleno en tu abdomen, haciendo resaltar los vellitos de esa zona de tu cuerpo. llevas sandalias, un short de mezclilla y una blusa transparente de flores, sobre ese bra azul que tanto me gusta.

Me encanta sentir el sol en la cara mientras te escucho hablar, mientras me hablas con ese tono divertido/sucio tan tuyo. Me fascinas. Me fascina lo que me haces sentir cuando hablas con esa vocecita de niña, y cómo de repente cambias el tono por una voz sexy, lujuriosa que me hace desear de forma muy enferma darte un beso. Comerte. Saborearte. Me haces babear.

Brincas a la parte de atrás de la camioneta y comienzas a susurrar cosas en mi oído mientras muerdes mi lóbulo. El sol no me deja ver, tú no me dejas manejar, y las ganas de ti no me dejan pensar.

Nos detenemos porque es imperativo.

Te dejo acariciar mi cuello desde la parte de atrás de la camioneta y s
aboreo cada instante de ti. Te amo y amo la forma tan estúpida en que me cautivas. Amo tocarte, abrazarte y sentir tu piel rozando la mía.

Pasamos horas cogiendo de la forma más deliciosa que recuerdo. Con calma, con cariño, despacio, hablando, riendo y jugando. Compartiendo tu cuerpo con el sol que entra por el parabrisas y que me deja ver cada detalle de tu piel, que me hace enamorarme de la sombra que se dibuja por debajo de tus chichis, y del resplandor dorado que irradian tus pupilas cafés.

¿Arrancamos? ¿en algún momento nos fuimos de ahí? ¿Llegamos a dónde íbamos? Tampoco lo recuerdo. Me gusta dejar el separador de la historia en esta página para que, a pesar de que tu libro está cerrado, cada que me asome a él, recordar que fuiste especial.

Muy pinche especial.



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miércoles, 21 de enero de 2015

¿Por qué Caín?

Caín fue el primogénito de Adán y Eva, y algunas leyendas cuentan que fue el depositario del "veneno" que la serpiente y el fruto prohibido dejaron en Eva; que venía "maldito" desde antes de nacer, ya que fue el producto directo del primer contacto hombre-mujer, del pecado original. Caín es el primer hijo del hombre, hijo del amor, de la pasión, de la lujuria y el sexo, hijo del pecado, de lo incorrecto, de la desobediencia y la rebelión. De la libertad, de la razón, de la curiosidad.
Abel, por el otro lado, simboliza todo lo "divino", su concepción fue "bendecida" por la unión de Adán y Eva, es un hijo "dentro del matrimonio" simboliza la sumisión, el arrepentimiento, la sensación de culpa, la voluntad de subyugarse ante algo o alguien, el deseo de ser guiado, de callar, obedecer y conformarse con "lo que dios quiera" darle.
Eso explica por qué, dado el momento de elegir, Yahvé eligió al segundo, ya que la mera existencia de Caín lo ofendía. Caín no es "hijo de dios", es hijo de la serpiente, pero también del árbol de la sabiduría.
Caín es el orgullo de ser humano, de ser imperfecto, de cometer errores, y aún así defender su posición mortal a capa y espada. Caín es el modelo del escepticismo, del humanismo y del pensamiento crítico desde el momento que tuvo los huevos para mirar a dios de frente y decirle. "No me arrepiento, y prefiero vivir maldito por siempre, antes de arrodillarme ante ti".

lunes, 11 de agosto de 2014

Sin dolor, sin rencores. La eternidad espera.




Hasta hoy; tú eres, fuiste y has sido el amor de mi vida.

Mañana ya no.

Por eso quiero decirte adiós, no porque te odie, sino porque te amo... pero me amo más a mi, y sé que no merezco sentirme de este modo. Asumo la culpa de todo eso que siento, sé que el único culpable de caer en este juego enfermo he sido yo mismo. Yo soy el que te idealiza, el que se aferra a la idea de tenerte, el que insiste en que seas para mi, a pesar de haber sabido siempre, que eso es imposible. Me asumo como el culpable, porque eso me da el poder de asumirme también como el único que lo puede solucionar. Y la solución es renunciar a ti, a todas esas pequeñas migajas que me avientas todo el tiempo, y que yo devoro con vehemencia. Ya no quiero tus migajas que me lastiman. Tampoco quiero guardarte rencor, ni reclamarte nada. Quiero agradecerte todo lo que he vivido contigo, todo lo que me has hecho sentir, quiero recordarte que te quiero y hacerte saber lo hermosa, linda y especial que eres para mi…

Y con esos sentimientos tan chidos, asumir que tú no estás mal, pero yo tampoco, sino que, simplemente, nuestros caminos no llevan la misma dirección. No coincidimos en lo que buscamos, y aunque sé que eso no te molesta, a mi sí me lastima.

Y porque te quiero, y porque me quiero, decido abandonar eso que me lastima, y dejarte ir. Desearte lo mejor, darte un abrazo de despedida, agradecerte todo, y cerrar el bellísimo capítulo que escribiste en mi vida, porque sólo en ese momento, podré comenzar a escribir uno nuevo, uno que será aún mejor, por todos los aprendizajes que tú me dejaste.


Gracias, amor. Te voy a extrañar. Te amo y espero que seas todo lo feliz que yo también deseo ser...

jueves, 3 de abril de 2014

Me cagas porque te amo.

Quiéreme.

Yo sólo quiero que me quieras...
Ya sé…
Ya sé que debí resolver mis mommy issues antes, en un consultorio.

No lo hice.

Y ahora estoy aquí, frente a ti, pidiéndote eso que nunca se debe pedir, porque al hacerlo se acaba la magia: Quiéreme.

O aunque sea déjame quererte... Aunque sea finge y déjame tratar de convertirlo en algo real. Te amo. Y detesto aceptarlo pero hay algo en mi que necesita de ti.

Me dueles cada que me dices no. Es un dolor real que se incrusta en mi alma y me derrumba. Me hace cuestionarme a mi mismo, mi masculinidad, mi valor, mi autoestima. Todo se viene abajo cuando me recuerdas que no vas a ser para mi. Cuando después de una tarde entera de risas, lujuria y pasión, llega el momento en que dices: “Ya me voy” y me das un beso en la mejilla.
- Quédate -Te pido. Y me dices que no... y entonces te repito otra vez lo que ya no quiero repetirte.
- Quédate… aquí… conmigo. Te amo.

Me vuelves a sonreír, me vuelves a besar(en la mejilla) y me vuelves a decir una de esas pendejadas que me cagan, porque seguro se la has dicho a cientos de pendejos como yo:
- Tú crees que quieres andar conmigo, pero creeme, no quieres eso.

Me emputa.

Me emputa porque esa línea que repites de manera estudiada y sistemática, me recuerda que no soy todo lo especial que me gustaría. Me recuerda que las carcajadas del día, las caricias y los momentos increíbles que pasamos juntos; para ti son sólo “momentos más” vividos con “un pendejo más” de toda la bola de pendejos que al final del día terminan diciendo: “Quédate… aquí… conmigo. Te amo”

Ríndete.

Abandona esta egoísta guerra tuya en contra de quien te ama. Déjame ser trascendente. Déjame mostrarte lo chingón que es intimar, y no me refiero sólo al sexo, sino a INTIMAR, a crear lazos, decirnos cosas, reírnos por horas en la cama después de coger, corretearnos al baño y acampar bajo las sábanas mirándonos, platicando, acariciándonos sin prisas, con delicadeza, con la suavidad de la lujuria satisfecha.

Intimar.

Lanzarnos miradas encriptadas a través de una habitación llena de gente, darnos golpecitos bajo la mesa cuando alguno de los dos esté hablando de más, caminar de la mano sólo por caminar, tirarnos en la alfombra a escuchar música, trenzarnos en un abrazo, besarnos.

Besarnos.

Darnos de esos besos que matan, de los que te hacen volar, de los que se interrumpen por una sonrisa, de los inesperados, de los que saben a pasta de dientes por la mañana y a cerveza por la noche. Quiero besar tus manos, tus mejillas, tus muslos, tu espalda, a la hora que sea.

Me dueles.

Me dueles bien cabrón, y me has dolido siempre. Me caga saberme vulnerable a ti. Me caga que, cada que me dices “no”, me tengo que tragar otra vez el pinche dolor; me trago otra vez la puta impotencia; me trago otra vez a mis voces diciéndome: “¿Ya ves? ¡pendejo! no eres suficiente hombre, no tienes nada, perdedor, fracasado, no te mereces a una mujer como ella, no vales nada!”... Pero por fuera, y para ti, termino diciendo un chiste idiota, dándote otra sonrisa y aceptando tu beso en mi mejilla, que se siente como una daga atravesando mis defensas e incrustándose en el rincón de mi ser, que juraba, jamás alcanzarías a tocar.


miércoles, 12 de marzo de 2014

No hay nada malo contigo





En México, desde niños, en los cuentos infantiles, las series de TV, las películas, las caricaturas; nos enseñan a idealizar la figura de “El bueno” el héroe, el que hace lo correcto y sigue, con devoción, el camino establecido, las buenas costumbres, la democracia, las leyes. Así que crecemos con este ideal de convertirnos en eso, en “el bueno” de cualquier cuento.

Después, (o durante) la sociedad y la tradición predominantemente católica, se encargan de llenarnos con información de lo que “ser bueno” significa: Significa ir a misa, ser el último en sentarse a la mesa, no beber, fumar ni drogarse, ser recatado(a), no tener sexo, ni intenciones sexuales, ¡vaya! ni siquiera imaginar desnudos o cosas por el estilo (pecar de pensamiento). En pocas palabras; ser “Bueno” es seguir todas las reglas (en especial las religiosas), con religiosa devoción.

lunes, 24 de febrero de 2014

¿Quién tiene la razón?

Lo que interpretas como realidad, es un conjunto de ideas y creencias que has adquirido a lo largo de los años, y que dependen de tu entorno familiar, social, educativo, afectivo, etc. Tu realidad no existe. Tu subjetividad es sólo una de las millones de subjetividades pertenecientes a los habitantes del planeta; dado esto, tener (o no) la razón sobre algo, resulta estúpidamente irrelevante. No sé ustedes, pero yo quiero recordar esto la próxima vez que me encuentre al inicio de una de esas discusiones que destruyen lazos.

lunes, 13 de enero de 2014

Me caga el cine de arte

No sé si es normal a mi edad jajaja, pero últimamente me CAGA el cine de arte y cualquier cosa que se le parezca. No le encuentro sentido a sentarme 2 horas a mirar el debraye mental de alguien más, que por lo regular sólo te pone down o te hace encabronar a lo vil wey.

Me encanta cualquier cosa (cine, libros, obras, etc) que te hagan pensar, divagar, imaginar finales alternos o que te despierten algo chido, pero me parece pendejo, MUY pendejo, sentarte a ver, por ejemplo Precious...

Mi tope es David Lynch, las obras de ese wey, sí te downean y te malviajan, pero te deja un trip muuuuy locote que, en mi opinión, bien vale la pena.

martes, 12 de noviembre de 2013

"¡Pues si no tienes pareja, es porque no quieres!"

Alguna vez, un familiar me dijo, referente al hecho de que no tengo pareja: "Pues también tú, quieres una como las que posteas en FB". La respuesta que di fue: "Pues no realmente... pero si así fuera ¿por qué está mal?" y eso me ha dejado pensando en las expectativas que la gente "normal" dice que se deben tener. Sí es cierto que puedo parecer exigente, mamón e incluso "pendejo" por ser tan selectivo al pensar en una pareja. Pero en serio no creo que eso esté mal... ¡porque yo sé ser muy feliz soltero! y cuando pienso en la posibilidad de compartir mi día a día con alguien, llego a una conclusión muy sencilla: Si voy a renunciar a mi tan preciada independencia, y dejar a alguien usar mis cosas, dormir en mi cama y jugar con mi gato; esa alguien debe poder aportar algo MUY CABRÓN a mi vida... porque si (como me ha tocado ver en innumerables ocasiones) sólo van a traer pedos, celos, posesiones, dramas y demás "romanticismos", pues entonces, gracias. Pero no, gracias.

Y entonces me doy cuenta de otra realidad muy culera, y es que hay mucha gente que no se aguanta ni ella sola, y por eso, tiene esa ferviente necesidad de tener pareja, de tener a alguien, de estar con alguien. Porque la soledad sólo los enfrenta con sus propios demonios, y esas son batallas que saben, no pueden ganar. Así que van por la vida bajando cada vez más y más las expectativas, hasta que llegan a decir: "Pues con que me quiera me conformo"... es decir, dejan de buscar alguien que les guste, que les interese, que los motive a ser mejores día a día, y se CONFORMAN, con la que, por lo menos "sé que ahí va a estar", no es la que me gusta, ni la que me parece más inteligente, ni la que me parece un reto intelectual... es la "que cayó", la que le cae bien a mi mamá, la que seguro va a ser buena ama de casa, la que está clavada conmigo desde la secundaria, así que la voy a tener segura; la que, cuando le llamo bien pedo, siempre me contesta.

Creo que el meollo del asunto es aprender a ser feliz contigo, a asumirte como un ser completo y no como una "media naranja", a entender que tu felicidad (o infelicidad) depende únicamente de ti... y que si encuentras a alguien que sea capaz de ser feliz consigo misma y esté dispuesta a compartir esa felicidad contigo, entonces vale la pena intentar, porque sólo así puedes saber que tú no vas a venir a llenar sus daddy issues, y ella puede saber que no va a ser la extensión de tu mamá; sólo así pueden ser realmente felices, porque su felicidad es individual, es cosa de cada quién y la comparten por amor. No por necesidad, no porque "ella te complete" ni porque "Tu seas su todo", sino por todo lo contrario. Y es que ¿no se trata de eso el amor? ¿de algo que das o recibes de forma desinteresada? Porque cuando estás con alguien para cubrir una necesidad (afectiva, emocional, material, etc), hay otra palabra que describe mejor ese escenario: Negocio.

jueves, 24 de octubre de 2013

Existencialismos

Cuando lo piensas detenidamente, tú no eres tú. Tan solo eres un enorme contenedor de genes, cuya única función es asegurar la supervivencia de ellos. Eres el resultado de las decisiones que tus genes toman para encontrar la mejor forma de autopreservarse y sobrevivir. Tu conciencia, ideas, sentimientos y emociones, obedecen a caprichos que tú no eres capaz de entender, pero que cada uno de los genes de tu cuerpo tiene perfectamente claro... es como si fuésemos un enorme barco cuya tripulación, en conjunto, toma cada una de las decisiones que después, creemos que son nuestras... Entonces... ¿tengo realmente libre albedrío? ¿en qué medida soy responsable de mis acciones, si ni siquiera soy capaz de controlar cosas tan básicas como mi pulso, respiración o crecimiento? ¿quién soy? o en dado caso ¿qué soy? ¿en qué medida mi conciencia es algo real que puedo moldear y en qué medida es una ilusión creada por mis genes para beneficiarse de ello?

martes, 15 de octubre de 2013

No se dice “mande”

Es algo que los mexicanos traemos en el código genético: nuestros padres nos enseñaron que cuando alguien pide nuestra atención, debemos responderle con un sumiso y auto-despectivo “mande”. Nunca nos detenemos a pensar en cuán grave es esto, pero ¿has considerado la posibilidad de que la violencia, el narcotráfico, los malos gobiernos y los abusos del poder provengan de este tipo de enseñanzas y conductas?

“Mande”, es una voz sumisa, es una aceptación inconsciente de que cualquiera tiene el derecho de “mandarme” de decirme que hacer… y para acbarla de chingar, nos enseñaron que es de mala educación decir que no, así que sin darnos cuenta, educamos a nuestros niños a que le den el poder de “mandarlos” a cualquier persona sólo por el hecho de ser mayo, familiar, maestro, tío, jefe, etcétera. Y lo peor de todo, es que, precisamente, es una sumisión inconsciente; no es algo que tu neocortex pueda procesar, es algo que en las profundidades de tu ser, sabes que debes hacer, y hasta que no apliques tu razonamiento lógico sobre ello, no lo podrás cambiar.

¡Pero bueh! El tema central aquí es el hecho de que, decir “mande” es tan sólo parte de una conducta “agachona” “auto-degradativa” y “servicial” que los mexicanos seguimos enseñando de generación en generación, y lejos de los pedos personales que esto puede traerle a cada individuo, nos encontramos con personas, partidos e instituciones que han sabido explotar MUY cabrón este insight de los mexicanos. La clase política, por ejemplo, es el más claro ejemplo de la utilización de la psicología básica del mexicano en su propia contra; estos cabrones han sabido explotar al trabajador mexicano que le dice “mande” al candidato, han sabido ser el aparato paternal que provee, pero que se adjudica el derecho de quitar, de callar, de limitar, de prohibir. Y ¿sabes por qué ha logrado tanto éxito al hacer todo eso? Pues porque cada nueva pendejada que hace, encuentra a millones de mexicanos que le siguen diciendo “mande”. Millones de mexicanos que prefueren a alguien que los “mande” antes que comenzar a pensar por si mismos, anters de comenzar a tomar las riendas de su país tal como deberían estarlo haciendo.

Televisa es otro excelente ejemplo, no sólo de la utilización de esta psicología del mexicano, sino de la necesidad que siga así. Por eso enaltecen la conducta agachona a través de telenovelas en las que la protagonista pobre se gana las perlas de la virgen cuando el muchacho de la familia rica se fija en ella. Las Telenovelas de televisa enseñan a nuestros jóvenes una gran mentira: “ser agachón y buena gente te dará recompensas”.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Las 2 caras del agnosticismo

1. La que sostiene que, la biblia es una interpretación equivocada, pero que en el fondo, habla de un ser que sí existe (dios), y por lo tanto, rechaza la religión (católica, cristiana, hinduista, musulmana, etcétera), pero cree en el personaje principal de la misma (Yahvé, Alá, Rama, Ganesh, etc)

2. La que rechaza toda doctrina, todo dogma, toda religión existente (o conocida), junto con sus respectivos dioses; pero reconoce NO poseer evidencias para asegurar que en el universo (o universos) no exista algún tipo de ser o inteligencia, que bajo nuestro entendimiento, pudiera ser considerada un "dios"

lunes, 9 de septiembre de 2013

Manifestarse

¿Quién dijo que se trata de bloquear calles y joderte al prójimo? Cuando lo piensas un momento, hay mil formas de joderte a quien debe ser jodido (diputados, senadores, hacienda, presidencia) sin joder a terceros... ¡Es más! hay formas en las que puedes joder al gobierno al mismo tiempo que BENEFICIAS a la sociedad. 

Cuando cierras avenidas o aeropuertos, afectas a terceros, y cuando afectas a alguien que ni la debe ni la teme... ¿cómo te pinches atreves a pedirle, después, que te apoye?, que "comprenda tu lucha", que "se solidarice"... Incluso si tienes razón, eso no te da derecho de chingarte a quien iba pasando por ahí ¿no?

Pero la crítica sin propuesta es pendeja, así que la propuesta es esta: Ante las pendejadas de reforma fiscal que pretende, entre otras cosas aumentar el IVA a las mascotas (WTF!?), podríamos manifestarnos yendo a alguna caseta de cobro en una autopista.... A ABRIR LAS PLUMAS Y QUE TODOS PASEN GRATIS, lo mismo podemos hacer en alguna estación del metro... ¿te imaginas cuánto varo dejará de recibir el metro, por medio día que los torniquetes no funcionen, digamos en Pantitlán? Podemos tomar las casetas de las autopistas urbanas, encadenar el carrito de las "arañas" de los parquímetros, etc, etc. Me imagino que debe haber MILES de formas que a cada quien se le pueden ocurrir para moverle el tapete a nuestros puercos gobernantes, y de paso, echar una manita a la banda ¿no?

miércoles, 28 de agosto de 2013

La humanidad de estos días está jodida

El discurso: "La humanidad de estos días está jodida" me caga. Neta me parece una vil pendejada. Es cierto que entre sobrepoblación, guerras, desigualdad etc, miles de seres humanos lo pasan de la chingada; pero también es cierto que es una de las mejores épocas para estar vivo en este planeta. Gracias a los avances científicos, hoy podemos vivir el doble de lo que vivía la gente hace 3 siglos... EL DOBLE. el doble de tiempo para pasar con quienes quieres, para hacer lo que te gusta, para viajar... hasta para quejarte de lo "mal que está la humanidad"

Gracias a la tecnología, puedes saber tanto como quieras. Hace apenas 30 años, tenías que hacer una compleja investigación en bibliotecas, periódicos y demás para saber, por ejemplo, cuántos idiomas oficiales tiene Finlandia... Hoy puedes saber LO QUE QUIERAS saber, con sólo teclearlo.

Que nos acabamos el ozono, deforestamos bosques y derretimos los polos... pues sí; pero también garantizamos que ningún niño muera de cosas como la polio, que antes eran imparables. Que enfermedades como la gripa ya no maten gente y que viajar, sea algo fácil y seguro... que después de un paro cardiaco, aún tengas posibilidades de sobrevivir, que la especies en peligro tengan consideraciones especiales, que plantar árboles sea más importante que talarlos.

Cuando te quejas de lo jodida que esta la humanidad, te olvidas que los héroes nacionales de cada país en el mundo, no son los Hitlers, ni los Stanlins, sino los Bolivares, los Montesquieus, Los Lincolns, los "niños heroes".

Te olvidas que, si bien tenemos una tendencia destructiva natural , también tendemos a idealizar de forma casi inconsciente a todos aquellos que son capaces de sacrificar sus propias vidas en beneficio de su aldea, su pueblo o su país. Te olvidas de que somos capaces de identificar todos esos valores de grandeza en los demás seres humanos, y por lo tanto empatizar con ellos y reflejarlo (no lo digo yo, lo dice la ciencia y los estudios sobre la oxitocina)

Yo he llegado a la conclusión de que, quien dijo que "el ser humano está mal por naturaleza" no era más que un pendejo que deseaba poner a unos en contra de otros... conmigo lo logró durante mucho tiempo; soy de esos que salen a la calle con la idea preconcebida de que todos los demás, en especial los que no conozco, son pendejos, culeros y me quieren chingar... pero lo estoy cambiando, estoy trabajando muy cabrón en eso, para cambiarme el programa y poder salir a la calle con la idea de que cada persona que me topo, tiene un excelente motivo para hacer lo que hace, o incluso que tal vez no ha tenido la suerte (que yo si tuve) de extender su horizonte un poquito más, y por eso hace lo único que puede. El wey que me robó el iPhone en el metro, obvio me chingó, pero en mi inocente y pendeja fantasía mental, quiero pensar que ese wey hizo lo que pudo con los recursos que tenía a la mano... y que entonces el pedo no es que el wey sea un culero, sino que simplemente no tiene más recursos (mentales, sociales, emocionales, qué-se-yo) como para hacer algo diferente.

Soy bien pendejo. Lo soy porque siempre espero a que el semáforo me de el paso, aunque nadie mas lo haga, porque en paquetería del super, soy el único que se forma aunque los demás se metan a la fila, soy el único pendejo que, cuando se encontró un ipod, meses después de que me robaran mi iPhone, hizo todo lo posible por encontrar al dueño y regresárselo (nunca lo encontré, así que lo regalé), soy bien pendejo, porque cuando me dan cambio de más, siempre lo regreso.

Y todas esas pendejadas que hago, no las hago por la cajera que me dio cambio de más o por el desconocido dueño de aquel ipod... Las hago por mi. Porque tengo la firme creencia de que tienes el país/ciudad/ que te mereces. Y no sé ustedes, pero yo quiero ser alguien digno de una ciudad y un país mucho mejor que en el que vivo ahora... lo que sea que eso signifique.

jueves, 8 de agosto de 2013

Oriente mágico, occidente lógico

La palabra "occidente" suele ser usada para referirse a todo aquello que desciende del imperio romano y sus legados culturales (filosofía, política, racionalismo) mientras que "oriente" suele estar impregnado de cierto misticismo, de magia, y de cosas inexplicables (los primeros romanos en ver pólvora, debieron pensar en la magia), sin embargo, a 1500 años de la caída del imperio romano, me da la impresión de que podríamos invertir la polaridad de esos significados; es decir "Occidente" es la región del mundo en la que tenemos un interés creciente por todo lo mágico, por encima de lo científico. Basta ver cuánta gente en toda américa latina prefiere visitar a un vidente, un brujo o un homeópata, antes de ir al doctor. Basta ver el surgimiento de nuevos cultos y religiones completamente occidentales y absolutamente ridículos, como la cienciología, o el mormonismo. Basta ver cuanta gente adora la imagen de una virgen, pero ni siquiera se toman la molestia de leer una biblia completa.

Me da miedo pensar que con las nuevas leyes que se aprueban en diferentes países del mundo occidental, las religiones y el pensamiento mágico puedan volver a tomar el control del mundo y nos lleven a una nueva edad media, pero también me da un poco de pena, o de decepción pensar que el término "occidental" que alguna vez se refirió a un modo de pensamiento completamente lógico y racional; hoy pueda usarse para referirse a gringos republicanos que quieren enseñar creacionismo en las escuelas.

Me dan ganas de esconder la cabeza bajo la tierra cuando me imagino lo que los grandes filósofos occidentales pensarían si supieran que la gente del futuro, llena de tecnología, comunicaciones, y completamente interconectada; sigue prefiriendo la superstición, antes que el conocimiento y la razón.

viernes, 26 de julio de 2013

Miles de hubieras

Me recuerdas todas esas cosas que nunca viví, pero que siempre fantaasee contigo. Me haces pensar que es posible regresar en el tiempo justo al día anterior a que una nube de depresión invadiera mi vida por tu ausencia, y hacer las cosas diferentes. Cambiar una palabra, una acción, un gesto. Tenerte cerca me hace pensar que es posible borrar todo lo que no vivimos, toda la soledad que se apoderó de mi vida el día en que te fuiste, y escribir una historia diferente.

Eres un impreciable recuerdo. Pero también eres miles de recuerdos, miles de vivencias no vividas, miles de hubieras, miles de posibilidades que nunca fueron. Ni serán. Aunque mis traicioneras emociones insistan en perseguirte.

Quiero entender que no eres la mujer ideal, que eso es sólo una etiqueta que yo te puse (y por lo tanto, yo te la puedo quitar) quiero hackear mi cerebro y cambiar el programa que me hace pensar, que todo sería mejor contigo. No es cierto.

Quiero dejar de pensarte, de recordarte. De amarte.

Quiero ser libre de ti, y eso me frustra y me enfurece, porque tengo la absoluta certeza de que el pendejo que cerró la reja y arrojó la llave, fui yo.

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Mamitis.

Siempre he sabido que V es el amor de mi vida. Lo que aún no sé es cuándo dejara de serlo. Hoy, mientras revisaba las cartas que le escri...